martes, 31 de marzo de 2009

vuelve vivirse


Hoy reafirmo mi teoría de que sentirse libre no es mas que un estado mental. No hay barrotes, muros, nada que se nos interponga, pero aún así hay momentos en los que estamos atrapados, encerrados, y agobiados... Nosotros mismos nos creamos las barreras que nos rodean, nos encerramos con candados y tiramos la llave al mar. Y luego, las presiones se liberan, la mente se abstrae, rompemos el candado, los barrotes, los muros, todo, y salimos, olisqueamos, respiramos, vivimos, vivimos en calma, tranquilos, absortos por el mundo que hay fuera y que nos hemos estado perdiendo mientras nos manteníamos presos. 

Y es que realmente somos caóticos, complicados... Me gustan días así, de respirar tranquila y poder disfrutar de lo que soy, de lo que hay, de lo que tengo. Me gusta tener la mente abierta, los pensamientos sanos y fuertes, la cabeza firme... Me gustan los días de bienestar, de "la vida es lo que pasa mientras haces otros planes", de vivirse... Me gustan los días, en los que vuelve el sentimiento de vivirse...




(Y además acabamos proyectos, siempre es bueno darle esta alegría al cuerpo...)

lunes, 23 de marzo de 2009

BELLEZA

Hasta los ojos de la cara más hermosa nunca llegan a ser exactamente iguales, los gajos de una naranja, las hojas de los árboles, los pétalos de las flores, nunca son exactamente iguales... Parece que toda la belleza de este mundo se genera en una forma de diversidad y autenticidad, absolutamente increíble...

domingo, 15 de marzo de 2009

"Never say never, for if you live long enough, chances are you will not be able to abide by its restrictions. Never is a long, undependable time, and life is too full of rich possibilities to have restrictions placed upon it."


domingo, 8 de marzo de 2009

Aislarnos, ensimismarnos, abstraernos.

Me encantan las revelaciones sobre la verdad que tiene mi amiga Rosa, siempre acierta... Voy a empezar a considerarla mi oráculo personal. La más próxima diría que es esta: "cuando las cosas van bien, me preocupo, porque se que viene algo malo..." 

Tiene toda la razón del mundo, cuando estamos bien, siempre nos preguntamos por qué, es raro tener esa sensación de bienestar, no estamos acostumbrados... Y seguida de esta sensación, emerge una horrible y terrorífica época de desastre. Odio estas malas rachas, las detesto... Quisiera chasquear los dedos y hacerlas desaparecer, pero para qué? si al fin y al cabo volverán apareciendo... Así es nuestra vida. 

Luego la verdad es que pasan rápidamente, y ni lo notamos... Y todo vuelve a estar bien. Pero yo lo quiero ya, yo quiero que desaparezca ya este horripilante agotamiento corporal y mental al que me someto día a día buscando soluciones. Pero basta! Se acabó el sentirme como una víctima y el lamentarme. La soledad debería ser una virtud, un don del que somos dichosos algunos, por poder aislarnos, ensimismarnos, pensar y abstraernos. No debería ser una razón para lamentarnos y deprimirnos. 

Y por esta razón, me dejo de lamentos y de lagrimones, y empiezo a pensar con la cabeza sobre los hombros, a centrarme, a crear nuevas cosas, a darme tiempo y calma. Y es que más vale estar sola que mal acompañada, no? 

A veces no me reconozco, tan desesperanzada y desolada, qué me pasa? Por qué me estoy convirtiendo en esto? Yo estoy llena de vida e ilusionada... Siempre lo he estado, lo sigo estando, y no voy a dejar que nadie me opaque, me apague, me encierre... No voy a convertirme en una víctima. Nadie debería hacerlo... 


No podía decir todo esto y levantarme el ánimo sin tener de fondo mi canción favorita...

domingo, 1 de febrero de 2009

Piscinas

No puedo evitar preguntarme cada domingo lo mismo. Casi como costumbre, rutina, el corazón se me acelera, y se me forma un nudo en la garganta. ¿De qué tengo tanto miedo? Porque no podemos parar de razonar y de meditar sobre cosas que no nos llevan a ninguna parte, para caer en cuenta, de que todo está bien. Acaso la estabilidad nos parece una mentira, nos parece irreal y tenemos que sabotearla para sentirnos más reales? Acaso pensamos que las cosas son demasiado buenas para ser verdad? Es una falta de autoestima? o es una autodestrucción masiva hacia nosotros mismos? 

Por qué no podemos dejarlo todo en paz, dejar de tener miedo, y simplemente disfrutar con lo que tenemos enfrente de nosotros. Esto es como una piscina, cuando la miras, te quieres lanzar, pero metes la puntita del pie, y el agua está fría, y entonces te da miedo meterte, te da miedo que tu cuerpo note el cambio, sienta el frío y que no sea tan divertido como pensabas... Pero todos desde dentro te dicen lánzate! lánzate! está buenísima, si nadas un rato se te pasa... Y tu te lo piensas, lo meditas, y al final la única manera que encuentras de hacerlo es dando un salto, te lanzas, sientes el frío y tu cuerpo lo disfruta, el miedo que sentías desaparece, estás dentro y estas sana y salva... Entonces, por qué nos cuesta tanto lanzarnos cada vez, si sabemos que estamos protegidos, que no nos pasará nada... 

Y cuando hablamos de amor, por qué no podemos hacer lo mismo, por qué no imaginamos que es una enorme piscina a la que debemos saltar sin pensar. No nos pasará nada, estaremos a salvo, pero siempre ese miedo... Siempre ese bendito miedo. Dicen que todos sabemos nadar, por instinto, no hay manera de ahogarse, no hay probabilidades de ahogarse. Entonces qué nos pasa? por qué no podemos saltar y sumergirnos en ella sin darle más vueltas... 

Y al fin y al cabo, si algo sale mal, si pasamos mucho frío, si nos cansamos de nadar y de no llegar a la parte baja, siempre podemos salir, nos quedará la humedad, estaremos mojados un tiempo, pero siempre nos secamos, siempre acabamos secándonos... 

Quiero ser fuerte, y saltar y que no me de miedo estar dentro, quiero disfrutar lo que vivo, no quiero vivir con esta angustia, y si algo sale mal, quiero pensar que estaré bien, porque lo estaré, porque a todos nos han roto el corazón, porque luego todos lo superamos, las cosas pasan, la vida sigue... Y nosotros seguimos enamorándonos y seguimos queriendo lanzarnos al agua... Entonces en que coño estamos pensando, en que estoy pensando y por qué no me dejo de estupideces y me arriesgo de una vez, y caigo en la cuenta de que estoy dentro, y estoy bien, y si llega el momento en el que tenga que salir de aquí, lo haré, y estaré bien... Porque eso es lo que hacemos, nos reponemos, somos fuertes, y estaremos bien. Estaré bien, todo va a estar bien...

viernes, 9 de enero de 2009

Miedo

Miedo, ¿llamamos miedo a qué? Al juego que crea nuestro cerebro, o a lo irreal, a lo sobrenatural... Por mi parte noto más miedo a lo real, visible y palpable. Miedo a lo que me rodea, miedo a perder, incluso miedo a ganar. Hay canciones y textos ayudándonos, "no debes de temer" dicen en numerosos momentos de la vida. Pero el sigue ahí, dentro, penetrante y fuerte. Miedo a sufrir, miedo a perder a alguien, miedo a confiar en alguien, miedo... 

No nos damos por completo, nos encerramos y nos blindamos, y si pudiéramos nos quedaríamos en un subsuelo resguardados del frío, de lo de fuera, a prueba de balas, aprueba de todo. Creamos muros irrompibles para no decepcionarnos, no fallar, no errar. Y entonces es cuando nadie puede derribarlos, nadie puede entrar, y nosotros mismos no podemos salir de allí dentro. Admito que tengo miedo, y admito también que me gustaría hacerlo desaparecer, aunque a mi cerebro le guste tanto jugar conmigo y hacerlo revivir de vez en cuando. No intento derribar mis muros, se que será imposible, pero al menos me gustaría construirlos frágiles, endebles, que puedan romperse de vez en cuando, aunque luego vuelvan a armarse, pero que se rompan de vez en cuando... 
 



lunes, 29 de diciembre de 2008

Los amantes de Teruel


Me enloquecen desde tus saltos de un golpe al despertar, hasta tus ronroneos de placer a la hora de irte a dormir. Escuchas la alarma, suena una melodía que me parece familiar, pero no logro reconocer a que canción pertenece. Te levantas de un golpe, te duchas, y al salir siempre me das ese beso de buenos días, ese beso que al tener el pelo mojado, deja caer algunas gotitas en mi nariz, que me encantan, que me dejan con el olor fresco de ti. De tu mañana, y de lo que me espera en el resto del día. 
Bailo con tus miradas, tus te amos de "as" infinitas, y tus sonrisas... entrelazas nuestras manos cada dos por tres, y eres incapaz de pasar más de diez minutos sin repetir que me amas. Y si soy sincera, cuando agotas este tiempo sin repetirlo, ya empiezo a echarlo de menos. Reconozco tus caras, tus muecas, me vuelve loca cuando me das besitos en la nariz, y cuando dices mi Ali, como si fuese mi propio nombre de pila. 
Andas siempre por delante de mí, a tu ritmo, y repito mi frase bendita de "un paso tuyo son tres míos!", tu siempre te giras, te ríes, y vuelves a andar a mi lado. A veces te sorprendo mirándome, y finjo, intento disimular, parecer indiferente, pero la verdad es que siempre acaba por bailarme el ojo, y te busca, y acabo por mirarte, sin poderlo evitar. 
Odias que al decir que me amas yo te diga que no, y entonces tu repites que sí, yo vuelvo a repetir que no, y tu con cara de niño pequeño repites que sí, alargando la palabra, y acabando con un, y mucho, y lo sabes... En parte repito ese no, buscando cada vez ese sí alargado, y ese mucho con morritos que me vuelve loca. 
Te quiero! Y me encanta la idea de ir a lugares fríos para tener la excusa de abrazarte cuando me venga en gana, me encanta despertar y acostarme contigo, escucharte como resoplas de lo a gusto que estás durmiendo, o estirarte como un gato al despertarte. Que me acomodes contigo antes de dormir, y poder sentir desde cada latido de corazón, hasta los más infinitos sonidos que puede llegar hacer tu barriga. 

Y así es, y le encuentro un nuevo significado a la ciudad de los amantes, a ti, a mi, y al frío.