Se me pasan mil cosas por la cabeza, y sinceramente no se cual de todas escoger... Estoy en una época de mi vida estupenda, no es que quiera regodearme de ello, simplemente quería decirlo en voz alta. Creérmelo.
Y sí, es estupenda. Parece ayer cuando era una niñita que se divertía coreografiando bailes, y jugando con todo lo que tenía a mi alrededor. Ahora todo ha cambiado, y aunque esté en una racha muy buena, echo de menos a esas épocas, donde todo era tan fácil como llegar del colegio y después de dormir un rato de siesta, levantarme y ponerme a practicar sumas, restas o multiplicaciones...
Ahora paso mis días planteándome que es lo que haré, quién seré. Y heme aquí, estoy aquí viviendo ahora todo lo que había planeado, y aunque es totalmente distinto a como imaginaba, me gusta.
Estoy rodeada de gente fantástica, he desechado a quienes no merecía la pena mantener dentro de mi vida. Me he despedido de todos aquellos que han hecho daño a mi, o a mi propia forma de ser. Aquellos que han intentado cambiarme... Todos han quedado atrás.
Ahora miro hacia delante y se que no voy a ver nada conciso, que todo lo que vea será irrelevante, pues mi vida tal como la imagino nunca sucederá, será mejor, será distinta, será inesperada...
Me gusta saber quien soy, no dejarme influenciar, y tener la cabeza bien puesta en mis hombros, saber hacia donde mirar... No podría estar mejor conmigo misma. Sí, soy una vieja prematura, y no, no me disgusta serlo. Tengo todo lo que quiero, no necesito nada más. Podría nombrar algunas cosas banales, pero que realmente no tienen ninguna importancia para mí. Lo único que deseo, y espero mantener conmigo siempre, es este sentimiento de plenitud, de estar dispuesta a sobrevivir con lo que venga, de tener fuerza para sobrellevarlo, de quererme a mi misma, y mantenerme de pie pase lo que pase. De no cansarme nunca, seguir respirando cada día, y espero nunca, nunca tener que perder el rumbo.


